CHEERS

CHEERS

CHEERS TO 21 YEARS. MAKE IT POP LIKE PINK CHAMPAGNE.

Es increíble como todo un año se va volando en un abrir y cerrar de ojos.

A veces me aterra pensar que tengo 21, pero cumplir años también puede ser emocionante.

La edad no es más que sólo un número y no significa nada comparada con la experiencia.

 
 
 

GOOD BYE 20, WELCOME 21.

GRACIAS DIOS POR ESTA NUEVA OPORTUNIDAD. 

Este último año he tratado de ser algo así como LA MEJOR VERSIÓN DE MI MISMA, pero no siempre es fácil... 

Una de las cosas que siempre mantuve presente este último año, es aprender a cuidar todas las aspectos en mi vida, empezando por el personal.

Tenía muy presente las cosas de mí en las que tenía que enfocarme.

Tratar de "crecer", porque querer ser tu mejor versión implica muchas cambios.

Recuerda que si quieres una vida diferente no podemos seguir cayendo en los mismos patrones. Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.

Éste año sin duda alguna, fue increíble. Decidí hacer cambios necesarios en mi vida. Decidí que ya era tiempo de crecer, de ser una persona más madura.

El miedo a crecer es real.

Pero hoy puedo mirar hacia atrás y darme cuenta de que todas las cosas tienen un por qué como ya lo he dicho mil veces aunque nosotros no lo aceptamos y nos cueste entenderlo.

Recuerdo que justo en uno de los momentos más difíciles por los que pasé recibí un consejo que siempre tomo muy en cuenta. Y es que siempre me habían dicho que uno solo se arrepiente de dos cosas en la vida, de las que hace y las que no. Pero una persona un día me dijo que uno realmente no se arrepiente de nada en esta vida, aunque también depende de qué tan dispuestos estemos a entender esto.

Llegué a la conclusión de que todas las decisiones que tomemos respecto a nuestra vida, nos llevan a algo; ya sea bueno o malo, pero nos pone justo en el momento donde nos encontramos.

Suceden dos cosas:

  1- Te arrepientes de algo que en el momento era algo que realmente querías.

  2- Lo tomas solamente como una experiencia más de la que debemos aprender.

Porque recuerda que si algo sucede y no le ponemos la suficiente atención que necesita, ese momento habrá pasado pero no nos deja ninguna lección.

Dicen por ahí que si nunca te equivocas es porque no lo estás intentando lo suficiente. Para mí no existe una vida perfecta por más que uno quiera creer muchas veces que así es. Si siempre te quedas con el miedo de intentarlo, no estarás viviendo realmente.

Y aunque no haya un botón de RESET, o de GO BACK; siempre hay una manera de intentar las cosas nuevamente.

Todo lo que ha sucedido te ha llevado a este momento. Y es perfecto.

Puede que en algún momento te des cuenta de que todos los éxitos y fracasos valieron la pena.

Que todos los tropiezos valieron la pena porque sin ellos los triunfos no llegan.

Que vivas tu vida sin arrepentimientos.

Que aprendas a mirar atrás y ver todo lo que has logrado.

Espero que por fin te des cuenta de que todas las piezas comienzan a encajar que todos los caminos por los que te ha llevado cobran sentido.

Toma riesgos mientras puedas.

Aprende a conectar contigo mismo, a escucharte a saber qué quiere y qué necesitas. Aprende a vivir la vida que tanto has soñado.

Recuerda que uno no siempre obtiene lo que desea pero sí las cosas por las que trabaja.

Aprende a soltar.

Aprende a buscar inspiración en todo lo que haces y en todo lo que amas.

Aprende a ser real contigo mismo, la perfección no existe. Pero el amor propio sí.

Y les podría hacer una lista infinita de las cosas que he aprendido en estos últimos 20 años, pero no tiene caso. Lo bien aprendido, aprendido está. 

Lo más emocionante es saber que apenas estoy empezando este viaje y que Dios primero me queda por delante toda una vida que aprender, que vivir.

Don’t stop looking. Don’t stop believing.

AMA.

AMA CON LOCURA. 

PERO SOBRE TODO, AMA.

Que vengan esos 21.

 

Con todo el amor del mundo,

Jamileth

 

 

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